| Tejero saludando a la Cámara |
La familia de Antonio Tejero Molina ―condenado por el intento del golpe del 23F de 1981― ha comunicado este miércoles 25 de febrero su fallecimiento. Se da la circunstancia de que el óbito se ha producido dos días después del aniversario del 23F del que fue autor junto a Milans del Bosch y otros militares de elevado rango y, precisamente, el mismo día en que el gobierno español ha desclasificado ciertos documentos relativos al pronunciamiento militar.
Muere con 93 años de retraso
El ex teniente coronel de la Guardia Civil ha fallecido con 93 años de retraso. Caso de que no se hubiera producido tal retraso, España podría haberse ahorrado un golpe destinado a restaurar la dictadura franquista. Igualmente, se habría ahorrado el lamentable espectáculo televisivo de los tanques tomando las calles de Valencia, el riesgo de una nueva guerra civil y el terror a nuevas sacas nocturnas a las tapias de los cementerios y las barrancas y cunetas. De hecho se tiene conocimiento de una lista inicial de 3.000 personas a fusilar.
De la misma manera, si Tejero hubiese sido puntual en su cita con el creador no hubiese sido necesaria ninguna desclasificación de material sensible en el que pudiera leerse la bochornosa actuación de Carmen Polo, viuda del general Franco, que habría ofrecido su ayuda a los militares participantes en la sublevación contra la democracia: «Lo que necesitemos, que la llamemos» según relatan los documentos desclasificados sobre una de las conversaciones telefónicas de Carmen Diez, esposa de Tejero, durante el asalto al Congreso efectuado por su marido.
«La Collares» ofrece su ayuda los golpistas:
«Lo que necesitéis. Llamadme.»
Evidentemente, y este dato ya se sabe desde décadas atrás, tanto Franco como su señora también fallecieron con su propio retraso, ocasionando al pueblo español cuatro décadas de sufrimiento y corrupción.
Otra consecuencia nada baladí del retraso de 93 años en la muerte de Tejero son las grandes dudas sobre el verdadero papel del entonces rey Juan Carlos I. Sin golpe, jamás nadie hubiese podido expresar dichas dudas.
Deberían haber sido generosos todos ellos con los españoles
y no retrasarse en morir








